8 ago. 2015

Horizontes y retos para un modelo de escuela coeducativa


¿Qué es la coeducación?

La concepción tradicional de la coeducación parte de la concepción binaria sexo-género que reproduce los modelos patriarcales de la sociedad. De esta manera se reduce el hecho coeducativo al aprendizaje de ser hombres y mujeres en condiciones igualitarias, omitiendo de manera inconsciente otras concepciones no binarias que el sistema patriarcal nos impone desde la socialización: estas son por ejemplo la diferentes orientaciones sexuales que salen de la heteromononormatividad, las identidades de género no cisexistas, las distintas expresiones estéticas o amatorias, etc. 

Desde este punto de vista, uno de los mayores retos de la escuela coeducativa es la asunción de que la coeducación tradicional y la educación afectivo-sexual tienen que ir de la mano en el aula y no se pueden separar como si fueran dos áreas diferenciadas, pues al fin y al cabo la causa de las desigualdades es la misma: el sistema patriarcal.

Para mí, como activista feminista y coeducadora, coeducar es una práctica política que permite la construcción de una sociedad diferente, abriendo la posibilidad a que las personas puedan elegir con total libertad y autonomía entre las múltiples opciones que les ofrece una vida plena, sin opresiones. 

¿Por qué es necesaria la educación en diversidad afectivo-sexual?

Cuestionar los estereotipos desde el aula no solo significa definir las diferentes opciones y posibilidades como algo natural, sino aprender a respetarlas desde la práctica coeducativa. Como personas comprometidas con la igualdad de derechos, nos hemos acostumbrado a no forzar los roles de género en el aula y también, en algunos casos, hemos sido conscientes de la necesidad de eliminar el heterosexismo. La práctica coeducativa está avanzando: ya no solo tratamos de desmontar la masculinidad hegemónica y la necesidad de revalorizar los asuntos tradicionalmente entendidos como femeninos, sino que también valoramos que existen diferentes tipos de familias y diferentes formas de vivir la sexualidad y los afectos, aún así siguen siendo temas que se tratan dependiendo del grado de implicación que tenga el personal docente; pero la necesidad de educar en la diversidad afectivo-sexual es más que evidente, dado el alto grado de bullying LGTBfóbico existente en nuestro país. 

“Según una investigación llevada a cabo por voluntarios del colectivo madrileño COGAM durante el curso 2012/2013 en 37 centros educativos de Madrid, solo un 24% de los encuestados cree que lo contaría en su clase si fuera lesbiana, gay o bisexual, un 32% no lo haría y un 44% no lo sabe. Y es que casi 1 de cada 4 (el 21,5%) cree que sufriría rechazo si saliera del armario y solo el 15,5% considera que recibiría el apoyo del resto de la clase; el 63% no sabe qué esperar.”

Ninguna persona está libre de prejuicios y/o estereotipos, tampoco aquellas que se dedican a la enseñanza. Muchos y muchas futuras docentes no tienen formación específica en coeducación, ni siquiera podrían explicar la diferencia entre sexo y género, y serán ellas y ellos quienes tengan que resolver los problemas que surjan en el aula, problemas que en muchos casos ni siquiera van a ser capaces de reconocer como casos de homofobia, lesbofobia, transfobia, etc. El mayor problema en este caso quizá es que muchas de esas personas ni siquiera están interesadas en formarse, desde la experiencia que tengo en charlas por institutos sobre igualdad y diversidad afectivo-sexual, más o menos la mitad de las y los docentes optan por no quedarse durante la sesión. Es curioso como en una sola hora de clase una persona formada y observadora es capaz de reconocer muchos de los casos de violencia de género, bullying LGTBfóbico y otros tipos de heterosexismo existentes en el aula, mucho antes de que la persona encargada de esa clase los haya sabido catalogar.

Y aún en aquellos casos en los que la persona docente está comprometida tiende a tratar al alumnado desde la presunción de cisexualidad, heterosexualidad y alosexualidad. Pretender que toda persona es heterosexual hasta que se demuestre lo contrario y/o que siente algún tipo de atracción sexual hacia otras personas es uno de los errores más frecuentes que se suelen cometer en el aula. En el caso de la transexualidad, sobre todo en educación infantil, la práctica nos dice que es más que evidente la necesidad de formar a docentes capaces de escuchar y gestionar de una manera sana este tipo de casos en las aulas.

La necesidad de trabajar la coeducación en diversidad afectivo sexual es un imperativo social en un sistema patriarcal que acosa a las personas LGTBI e imposibilita que estas vivan su sexualidad y afectividades de una forma plena y satisfactoria. Es imprescindible que se trabaje en el aula (así como en otros campos de la sociedad) desde los primeros años, para evitar que se crezca con una mentalidad heteronormativa donde los mandatos de identidad, orientación sexual, afectos y estética sean cerrados y polarizados, provocando que se instale la LGTBfobia y se mantenga de generación en generación. Trabajar la coeducación en diversidad afectivo sexual es, pues, imprescindible para romper el círculo heteropatriarcal de violencia física, psicológica y simbólica hacia todas aquellas expresiones afectivo-sexuales que se salgan de la norma.

¿Cómo trabajar la coeducación en diversidad afectivo-sexual desde el aula?

Desde mi experiencia como formadora y también como coeducadora, me he dado cuenta de que antes de entrar en el aula tenemos que deshacernos nosotras y nosotros mismos de todos esos prejuicios de los que antes hablábamos. Tenemos que aprender a soltar el lastre que tenemos como personas socializadas en el sistema patriarcal.

Creo que es el momento de empezar a asumir los retos de la coeducación desde dentro del mismo proceso metaeducativo, desde los centros de formación para el profesorado de todas las etapas (Formación profesional, universidad, educación para toda la vida, etc). La docencia que aprendemos está cargada por el sistema patriarcal, aprendemos a educar a través de él y es necesario que rompamos con esas cadenas. La norma patriarcal educativa es: cisexista, alosexista, heterosexista, monosexista, monógama, falocéntrica, coitocéntrica y reproductivista; la coeducación debe subvertir todas esas estructuras que nos encorsetan y nos impiden ser personas libres, atendiendo a las necesidades reales de cada aula y poniendo en el centro de la enseñanza a la persona, para no caer en generalizaciones banales. 

Es necesario generar ambientes de aprendizaje favorables a la reflexión, a la solución de problemas y por lo tanto cualquier tema puede ser utilizado para reflexionar sobre la problemática de género y la diversidad afectivo-sexual, haciendo visibles las diferencias y las formas de discriminación que estas implican. Para ello se deben diseñar currículos menos académicos y más centrados en la búsqueda de medios para fomentar la tolerancia, la igualdad y el respeto; de manera transversal en todas las áreas educativas. La escuela debe construir espacios donde se trabaje sobre la sexualidad, las características de los cuerpos, los estereotipos de género, las diversidades afectivo-sexuales, los afectos, los derechos y las responsabilidades personales y sociales.

Esto se puede hacer de múltiples formas, dependiendo de cada una de las áreas desde las que se trabajen y atendiendo a sus especifidades. Desde el trato con nuestros y nuestras alumnas, el lenguaje que utilizamos y el que dejamos que se use en el aula, hasta los materiales de aprendizaje tendrían que estar adaptados a la práctica coeducativa y dotar de referentes positivos en igualdad y diversidad afectivo-sexual al alumnado. 

Lo más importante es la creatividad y la adaptación de cada docente. Se trata de educar en la diferencia y en la diversidad como una ventaja, para crecer con la capacidad de aprender a ser quien cada persona sea sin límites, prejuicios y, sobre todo, con dignidad y felicidad. Porque coeducar es o debe ser, desde mi humilde punto de vista, una manera de educar en la alegría y en la libertad.

Ponencia enMesa redonda “Horitzons i reptes per a un model d’escola coeducativa” en el Curso de Verano Coeducació, afectivitat sexual i identitat de gènere a l'aula. 15 de julio de 2015. Universidad de Alicante y CEFIRE de Alicante.

1 abr. 2015

El lenguaje como herramienta política del feminismo

* Este texto tiene como base una propuesta redactada en su momento por Ángel Amaro e Isabel Álvarez, con las inestimables aportaciones de Israel Morales, para trabajo interno de ATTAC.



El lenguaje es un reflejo de la cosmovisión de una sociedad o un grupo concreto, un constructo social sujeto a una dialéctica política. En nuestro caso concreto, el lenguaje normativo es androcéntrico y heterocentrista, ejecutado como un instrumento fundamental para el mantenimiento de la sociedad patriarcal y capitalista en la que vivimos.

Utilizar un lenguaje normativo, tal y como está planteado hoy en día, es reconocer que lo legal es siempre ético y legítimo. El lenguaje debe ser usado como un arma política de emancipación, un posicionamiento claro ante injusticias patriarcales que deben ser revertidas con feminismo y con conciencia de género. El patriarcado es una de las estructuras que sustentan al capitalismo, y este no puede ser derrotado si no se atacan y se deslegitiman sus pilares fundamentales. 

El lenguaje inclusivo se define como la voluntad política de visibilizar y reconocer públicamente a las mujeres y al colectivo LGTBI en el lenguaje, así como a otros grupos minorizados, igualmente subrepresentados por la condición patriarcal de nuestra lengua.

La no utilización del lenguaje inclusivo, como una herramienta para revertir esa injusticia patriarcal global, es un posicionamiento hacia la legitimización y perpetuación de las estructuras existentes. “[...]la norma manda que el masculino sea un término no marcado, es decir, que engloba a hombres y mujeres. Eso es una sobrerepresentación, es decir, los hombres están sobrerepresentados en el idioma y eso implica que las mujeres estemos subrepresentadas.”1 Es injusto que se utilice la excusa de la economía del lenguaje para invisibilizar los feminismos y el reconocimiento político, social, cultural, etc., de la mitad de la humanidad. Esa misma economía que se usa para decir “mujer abogada” o “la mujer que va a ocupar el cargo de presidente”2 o, incluso, “fútbol femenino” para diferenciarlo del “fútbol”, que se juega igual pero es un deporte de hombres. 

“Nombrar es un acto de respeto, de reconocimiento, de amor. Ponemos nombre a nuestras hijas e hijos antes de nacer porque les damos cuerpo, les hacemos reales. Borramos nombres de gobernantes infames para no reconocerles, o damos sus nombres a calles y plazas para ensalzarles. Desde la antigüedad se borra de las estelas y los libros a los generales que perdían las grandes batallas como una forma de deshonor. Sabemos que prohibir una lengua en un territorio es un acto de invasión y despotismo. Y sin embargo, cuando se trata de nosotras, que no estemos, que no se nos nombre, que no aparezcamos, que se nos ignore e invisibilice se hace pasar por natural. Pero no lo es. Es una imposición. Es un crimen de lesa humanidad, contra la mitad de la humanidad. Ni más, ni menos.”3

Ser vanguardia de la política popular, crítica, emancipadora y transformadora, nos lleva a reflexionar cómo el lenguaje invisibiliza, estigmatiza y cosifica. Debemos asumir un compromiso real con la deuda histórica que tenemos hacia la mitad de la población, que ha sido obviada y no reconocida por instituciones académicas y científicas, como la Real Academia de la lengua Española (RAE)4, entre otras.

Además, hay mecanismos suficientes para que los textos no parezcan reiterativos y farragosos, y por tanto permitan una comunicación fluida y eficaz entre quien emite el mensaje y quien lo recibe. Para ello, en una gran mayoría de casos, existen términos que son realmente neutros (ej. ciudadanía, personas, estudiantado, etc.) y comunes en el lenguaje. Casi no es necesario que se haga un desdoblamiento de género, y cuando se hace no queda repetitivo. Cuando se hace referencia habitualmente a grupos de control o lobbies económicos o políticos (ej. banqueros, políticos, ladrones, etc.), se utiliza el masculino, incluso en el lenguaje inclusivo, ya que sirve para enfatizar que el sujeto político y económico que oprime es patriarcal, y por tanto masculinizado.

Por todos estos motivos, creemos que la utilización del lenguaje inclusivo es irrenunciable y permite a cualquier organización avanzar hacia una sociedad emancipada e igualitaria. Posicionarnos como una organización feminista y no hacer uso de esta herramienta sería una contradicción bastante grave.

2 Idea de María Martin Barranco.
3 María Martín Barranco.
4 No hay más que echar un vistazo a algunas acepciones de la última actualización. Feminidad está definida en su segunda acepción como el “estado anormal del varón en el que concurren uno o varios caracteres sexuales femeninos”. Es curioso comprobar como Masculinidad no tiene ninguna acepción parecida, sino que solo tiene una “Cualidad de masculino”.

8 mar. 2015

Municipalismo

El día 21 de este mes tendrán lugar las Elecciones Primarias de Guanyem Sant Vicent, a las cuales nos presentamos 18 personas. Nos gustaría que hubiera una gran afluencia de personas que votaran. Puede hacerse de manera presencial el mismo día, por correo o a través de alguien. Así que si tienes más de 16 años, vives en Sant Vicent del Raspeig y puedes demostrarlo: ¡participa! (Si no puedes hacerlo de manera presencial, pregúntame cómo)

 
Esto es nuevo para mí. Nunca creí que me iba a ver en la tesitura de tener que presentar una candidatura política. Cuando me dijeron que si me unía con otras personas a las que admiro y en las que confío plenamente para impulsar una candidatura ciudadana, creí firmemente en el proyecto y en el pequeño grupo que éramos. San Vicente necesitaba ser transformada desde sus instituciones. Llevábamos tantos años mirando hacia Alicante que al mirar hacia aquí, hacia nuestra casa, nos dábamos cuenta de que el tejido social, los movimientos sociales, habían sido minados casi en su totalidad. Había pequeñas resistencias. Ahí tenemos a los compañeros y compañeras de Ecologistas en Acción, los brotes que habían salido (y desaparecido de las misma manera) en su momento del 15M, y ahora la PAH. Pero las pequeñas resistencias también tienen que ser regadas con cariño para que puedan fortalecerse y crecer sanas. Yo tenía claro desde el primer momento, desde aquel primer grupo, que no me iba a presentar. Siempre he creído, y sigo haciéndolo a pesar de esta candidatura, que mi papel está fuera de las instituciones. Pero también es cierto que ha llegado la hora de convertirnos en aspersores que insuflen vitalidad en el municipio y devuelvan a la ciudadanía el poder que le  ha sido robado. Necesitamos transformación social, construir un municipio que merezca la pena ser vivido, o más bien la alegría.

Por eso quiero presentaros a dos personas que, para mí, son un ejemplo de lucha y de vida; además de grandes amigas y familia. Creo que San Vicente ganaría si una de las dos (o ambas) estuvieran en el ayuntamiento. Confío en ellas. Son luz y alegría. Y son feminismo, ecologismo, transformación. Son izquierda en todo su maravilloso esplendor:

Nuria Pascual Gisbert


Hola a todas y todos, soy Nuria, Licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad Miguel Hernández (UMH), Premio Extraordinario de Licenciatura (UMH), Máster en Agricultura para el Desarrollo (UPC), especialista en agroecología, soberanía alimentaria, desarrollo rural y cooperación al desarrollo, tengo experiencia en metodologías de participación ciudadana, y soy activista social, ecologista y feminista. Actualmente estoy desempleada.
 
Ya hace 8 años que estoy participando de forma activa en: asociaciones de cooperación solidaria-internacionalista, movimientos de solidaridad (con el pueblo saharaui, con el pueblo palestino); movimientos altermundistas, movimiento por la soberanía alimentaria, en la creación de huertos urbanos, y en distintas redes y movimientos sociales transformadores. Apuesto por el empoderamiento de la ciudadanía para que la voz de todas las personas sea escuchada, que la juventud participe activamente, y que decidamos de manera colectiva el presente y el futuro que queremos para nuestra ciudad y para este mundo compartido.

Israel Morales Benito


Hola a todas y todos, soy Isra (tengo 35 años), Licenciado en Economía (Economista) por la Universidad de Alicante (UA), Premio Extraordinario de Licenciatura (UA), Especialista en Cooperación para el Desarrollo y Movimientos Sociales, Activista social y ambiental, Poeta (con un libro publicado: Miradas Opalinas -2010-), y Aprendiz hasta el final. 
Desde hace 10 años, vengo participando activamente, y colaborando, en: movimientos de solidaridad (con el pueblo saharaui, con el pueblo palestino, con el MST-Brasil, etc.); asociaciones de cooperación solidaria-internacionalista; movimientos altermundistas, de promoción de las finanzas éticas, y de economía crítica (al servicio de las personas); redes y campañas contra la pobreza (riqueza) y la desigualdad; el movimiento por la soberanía alimentaria; plataformas y campañas internacionales (BDS por Palestina, No al TTIP…); y en distintas redes y movimientos sociales, que promueven: la justicia social y ambiental, la educación emancipadora y en valores, el empoderamiento de las personas para convertirse en sujetos activos/as de transformación social-ambiental, la democracia participativa como base para coger las riendas de nuestro destino, cambiar las formas de “hacer política”, desde las instituciones y desde la calle, la construcción de ciudadanía organizada, crítica y constructiva, etc.


Estas son algunas de mis preocupaciones/motivaciones, que hacen que cada día levante el cor-razón para luchar, sin descanso, por nuestros derechos sociales, los de la naturaleza, y los de las generaciones venideras.

Y si queréis conocerme a mí: Isabel Álvarez Fernández


Tengo 30 años. Estudié Traducción e Interpretación y cursé un Máster Oficial Interuniversitario en Cooperación Internacional para el Desarrollo (especialidad en sostenibilidad ambiental), centrando mi trabajo de fin de máster en ecofeminismo(s); obtuve el premio extraordinario de mi promoción. Tengo estudios como Formadora de Formadoras en Coeducación Afectivo-Sexual y como Promotora de Igualdad de Género. Comencé en el movimiento estudiantil. Mi activismo está centrado en movimientos sociales que abordan desde la solidaridad internacionalista y la soberanía de los pueblos (Sáhara Occidental, Palestina o América Latina), el feminismo, la diversidad afectivo-sexual, el ecologismo, la Soberanía Alimentaria o el movimiento en contra de los tratados de libre comercio, entre otros. También participo desde hace algo más de un año en el Voluntariado Digital de Especialista en Igualdad. 

Apuesto por un municipio que sea vivido y disfrutado por todas y cada una de las personas, más allá de su sexo, orientación sexual, identidad de género, capacidades diferentes, lugar de nacimiento, situación legal, etnia, edad, o cualquier otra característica de índole personal. Mi compromiso es con todas las personas, pero sobre todo con las mujeres y con el colectivo LGTBI, en especial con las personas migrantes y con las menores de edad. Mi compromiso es también con la cooperación internacional, pues considero la solidaridad entre los pueblos una apuesta de aprendizaje colectivo y de intercambio de saberes fundamental para la transformación de la sociedad.

Al resto de compañeras, todas ellas muy válidas, podéis encontrarlas en: http://guanyemsantvicent.com/

#LlegóLaHora

26 nov. 2014

Maya y la lluvia

Venus Willendorf

- ¿De dónde viene la lluvia, papá? - preguntó la pequeña Maya, empapada y acalorada a un mismo tiempo, mientras llegaba corriendo del patio con la pelota en la mano. 

Yo pensé en el día de su nacimiento, que también había sido lluvioso. Dana estaba preciosa. Irradiaba felicidad. Habíamos buscado a nuestra pequeña casi desde que nos fuimos a vivir a la misma casa. Desde aquel día el otoño siempre nos había traído muy buenas noticias. Fue en otoño cuando Dana conoció a la que después sería su mujer, y también cuando consiguió la plaza fija en el Departamento de Física Aplicada de la universidad en la que había estudiado.

- ¿Papá? - La voz de mi hija me devolvió a la realidad, me miraba con esos ojos preguntones que todo lo querían saber. Sin duda había salido a su madre. Cuando me vio sonreír me sacó la lengua, tiró la pelota encima de la alfombra nueva y se sentó de un salto a mi lado en el sofá. - Papá, ¿de dónde viene la lluvia? Mamá dice que viene de las nubes, pero yo no sé de dónde vienen las nubes. Cada vez que le pregunto me dice una cosa aún más rara. ¿Tú sabes de donde vienen las nubes? 

- Las nubes, dices. Te voy a contar una historia, pero tienes que estar muy atenta. ¿Tú sabías que tu madre es una diosa celta y que tu nombre viene de una deidad hindú muy antigua? Pues de ellas viene la lluvia. De ellas y también de Amalur, Gea, Venus, Umai... hubo muchas, pero que muchas diosas en el mundo, hace miles de años. Ahora nadie las conoce, lo cual no significa que no existan.

- Mamita dice que Dios no existe, papá. 

- Y Sandra lleva razón, pequeña, a Dios lo inventaron los hombres malos para dominar el mundo. - Aquí mi expresión se tornó seria y miré fijamente a los ojos de mi hija, y ella estalló en una risa vivaz que desarmó mi juego.

- Sigue, papá, dime cómo los hombres malos pudieron esconder a tantas diosas que hacían lluvia. - No podía parar de reír y su frase sonó entrecortada de pura felicidad.

- Verás, hubo una época en la que las personas honraban a una madre común, una diosa que tenía muchos nombres, dependiendo del lugar en el que la llamaran. Era la Madre Tierra, que cuidaba de todas las cosas que había en el mundo: de los seres animados y de los inanimados. De ella venía el agua, y del agua venía la vida. Pero con el paso del tiempo, las personas fueron construyendo sociedades. Todas las sociedades se basan en unas normas, que son reglas del juego que hay que cumplir para que no haya problemas. Una de esas reglas fue dividir a los hombres y a las mujeres, haciendo que cada una tuviera sus propios roles, que hicieran cosas diferentes. Y según fueron descubriendo cosas del mundo, también se fueron inventando otros dioses y diosas, a quienes les asignaban los mismos roles que a las personas según fueran hombres y mujeres. Así, el cielo de los dioses y de las diosas se llenó de todo aquello que los seres humanos no entendían. Esta fue una época en la que la mayoría de gentes veneraban a un dios de la lluvia masculino. Poco a poco, la Gran Diosa fue quedándose sin atributos, que le iban siendo concedidos a algún dios que, cientos de años antes, había sido concebido por ella. Poco a poco, la Gran Diosa fue desapareciendo, haciéndose pequeñita, y fue sustituída por otros dioses, todos masculinos y todos ellos con superpoderes. Después la mujer se convirtió en lo malvado, lo sucio, lo engañoso. Y todo porque desobedece reglas que a ella la aprisionan en un rol que no le gusta. Así nació Dios, el Gran Dios... que aún muy a su pesar, tuvo que nacer de una mujer... - Mi voz iba bajando el tono, pues la pequeña diosa Maya tenía ya los ojitos cerrados. La abracé con fuerza. En ese momento, Dana y Sandra entraban en casa salpicándolo todo con el paraguas y con su alegría.

[Relato que forma parte de la tarea "El paso de la(s) Diosa(s) al Dios", del curso Desarrollo personal (Nivel Básico) de la Evefem. Este relato puede -o no- sufrir cambios en relación al curso, a la interactuación con mis compañeras y otros supuestos.]

2 nov. 2014

La importancia del movimiento feminista en la campaña contra el TTIP

 
¿Qué es eso del TTIP?

TTIP son las siglas en inglés del “Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones” que se está negociando entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Este tratado, que se está fraguando a espaldas de la ciudadanía, supondrá la armonización de las leyes entre ambas potencias comerciales, con el fin de liberalizar los mercados financieros y crear la zona de libre comercio más grande del mundo.

Esta armonización legislativa significará que las regulaciones políticas, sociales, culturales, económicas y ambientales se supriman para favorecer otras leyes que primen los beneficios de las grandes empresas por encima del bienestar y la protección de la ciudadanía. A la orden del día estarán la privatización y la liberalización de los servicios públicos, la merma de los derechos de las personas e, incluso, de nuestra seguridad física y ambiental.

Además, una cláusula de resolución de conflictos entre inversores y estados, con la que se pretende defender a los primeros de cualquier amenaza legislativa, permitirá a éstos denunciar, a través de tribunales comerciales, a los estados que desafíen sus beneficios con políticas de carácter social. Por ejemplo, una ley que impida la expropiación de las viviendas a ciudadanía en riesgo de exclusión social, podría ser demandada por una entidad financiera cuyas inversiones se centren en la especulación inmobiliaria.

En pocas palabras: el TTIP destruirá el poco bienestar que le queda a la ciudadanía e impedirá su derecho a exigir y construir una legislación fuerte que blinde su seguridad política, social, económica, cultural y ambiental.

¿Qué supondrá para nosotras este tratado?

Esta destrucción de nuestros derechos, que ya viene siendo sistemática con la excusa de la crisis, dará como resultado una mayor precarización de la sociedad y, por consiguiente, una mayor carga de trabajo para las mujeres. No nos olvidemos de que somos nosotras quienes ejercemos, en mayor medida, todas las tareas relacionadas con los cuidados y la sostenibilidad de la vida.

La desarticulación de los sistemas públicos como el de la educación, el de la sanidad o el de los servicios sociales, así como el incremento de la contaminación y el aniquilamiento de la naturaleza. harán que las mujeres vuelvan a hacerse cargo, si es que en algún momento no lo hemos hecho, del papel que el patriarcado les ha asignado, el de cuidadoras.

En condiciones comunes, las mujeres ya sufrimos la presión de la exclusión. El 70% de la población mundial en situación de pobreza son mujeres. Ello es debido no sólo a la brecha salarial, el techo de cristal o a que tengamos un mayor porcentaje de empleo a tiempo parcial; si no también, y sobre todo, a la división sexual de trabajo -de lo cual se derivan las anteriores condiciones-, que nos mantiene en la desigualdad y se nos impide el empoderamiento económico necesario para poder estar en una posición justa de negociación de las reglas del juego. El TTIP hará que estas reglas sean aún más desiguales.

El movimiento feminista debe de estar en la primera línea de la lucha social contra el Tratado de Libre Comercio.


Por un lado, somos las grandes olvidadas. Cuando se habla de los grandes temas a los que afectará en nuestro día a día un tratado como éste, en la mayoría de los casos se invisibiliza, de manera consciente o inconsciente, que las mujeres nos vamos a llevar la peor parte. Y no sólo las mujeres, otros colectivos sociales minorizados, como la población inmigrante o la población con problemas de dependencia, son habitualmente prescindibles en los debates sobre los efectos del TTIP para la ciudadanía. Tenemos el deber de posicionarnos y de salir en la defensa de nuestros derechos, tenemos la responsabilidad de ejercer como sujetas sociales y políticas activas frente a este monstruo que se quiere comer nuestra ya disminuida autonomía.

Por otro lado, la lucha en contra del Tratado de Libre Comercio no debe de ser sólo una defensa de lo que ya tenemos, debemos ir más allá y exigir un replanteamiento del sistema político, social, económico, cultural y ambiental. En este sentido, la economía feminista tiene mucho que decir, puesto que se basa principalmente en la necesidad de reestructurar las relaciones de poder, haciéndolas equitativas (tanto las relaciones de género como otras, como pueden ser las interculturales o las de las personas y la naturaleza), y focalizando, de manera multidimensional, nuestra mirada en el sostenimiento y en el ciudado de la vida.

Cambiemos, pues, las reglas del juego. Seamos motor de cambio, como ya hemos demostrado ser a lo largo de la historia. ¿Nos vemos en las calles?

Más información sobre el TTIP: http://noalttip.blogspot.com.es/

Artículo publicado en el blog 12 causas feministas, como parte de mi voluntariado digital


Publicado también en: ATTAC Madrid y SinGENEROdeDUDAS

19 oct. 2014

Autodeterminación afectivo-sexual y soberanía corporal de las mujeres jóvenes

Publicado junto a Ángel Amaro, en el blog Diáspora Queer.
 
Según la actual “Ley Orgánica 2/2010 del 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”, en cuyo artículo 3.3 del Título Preliminar se dice “nadie será discriminado en el acceso a las prestaciones y servicios previstos en esta ley por motivos de origen racial o étnico, religión, convicción u opinión, sexo, discapacidad, orientación sexual, edad, estado civil, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, se hace hincapié en una visión multidimensional de la realidad sociosanitaria. Esta concepción integral y democrática en el acceso a un servicio público, gratuito e universal, aún con limitaciones, es un planteamiento que quiere negar el presente gobierno de Rajoy.

Hoy en día estamos viviendo una reactivación cristofascista que estigmatiza, infantiliza y criminaliza el cuerpo de las mujeres, especialmente el de las mujeres jóvenes. Todo un ideario y una praxis moralista que anula la libre determinación de las adolescentes en relación a sus afectividades, sus sexualidades y sus gestiones corporales. Todas ellas constituyen y vertebran la identidad soberana de cualquier persona. Las políticas patriarcales encaminadas a menguar, minusvalorar y retrotraer estas libertades, suponen la punta de lanza de todo un aparato heterofalopatriarcal cuyo único fin es descomponer la dignidad y la identidad de las mujeres.

Esta maquinaria sociopolítica, judicial y mediática se materializa, además, en la falta de concreción de las medidas que la actual ley promueve en su articulado, en el que se recoge la necesidad de integrar en la educación formal tanto la salud sexual y reproductiva, como la diversidad afectivo-sexual. De esta manera se obvia la realidad de las mujeres bisexuales, lesbianas, transexuales y transgéneros, y de las mujeres jóvenes en general, que no tienen acceso durante la enseñanza formal a referentes libres de androcentrismo y heterocentrismo. No es de extrañar que los mismos que nos oprimen fomentasen la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía, limitasen la reproducción asistida a mujeres lesbianas, bisexuales y solteras, y recorten sistematicamente los presupuestos destinados a la prevención de la violencia de género, especialmente intrajuvenil.

Éste es uno de los atentados institucionales que acometió el gobierno del PP, dejar totalmente inoperante la presente ley con la aprobación de la LOMCE, cargándose de esta forma la coeducación, la prevención de las violencias patriarcales, la cultura de la paz y la convivencia de todas las orientaciones sexuales e identidades de género. Un modelo educativo que se legitima en el adultocentrismo y la asexualización de la juventud; es decir, se niega la sexualidad y no se aborda ninguna cuestión relativa a ella, en una sociedad en la que el sexo es el epicentro de la cotidianeidad. Sin una educación afectivo-sexual integral, las adolescentes se ven abocadas a una vulnerabilidad y precariedad constantes.

El cinismo institucional llega a tal punto que alimenta la violencia simbólica hacia las mujeres jóvenes, fomentando estereotipos y prejuicios que giran en torno al arquetipo de una adolescente irresponsable, egoista y mala madre. De esta manera, quiere negárseles el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, socializando datos erróneos y confundiendo a la ciudadanía con teorías teledirigidas desde la Conferencia Episcopal.

Según ACAI (Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo) entre el 2010 y el 2011 abortaron 1186 mujeres de 16 y 17 años, de las cuales solamente 151 (un 12,73%) alegaron un conflicto grave para no informar de su decisión a padre, madre, persona con patria potestad, tutor o tutora. Entre los conflictos manifestados se encontraban los malos tratos, la emancipación sin relación con progenitores/as o que éstos/as vivían en el extranjero. Observamos, por parte del gobierno, una manipulación sobredimensionada de una realidad que es muy minoritaria y cuyos argumentos son muy evidentes. No se entiende, pues, ninguna reforma que limite el derecho de las mujeres jóvenes a decidir sobre sus propios cuerpos.

Referencias:



Entre mareas y olas: los feminismos en el punto de mira


Publicado junto a Ángel Amaro, en el blog SinGeneroDeDudas 

Durante la presente legislatura del PP hemos vivido y asistido a lo que a simple vista podría parecer una reactivación de la lucha feminista en el Estado español. Pero realmente todo parece indicar que hemos presenciado la emergencia de unas micropolíticas de resistencia, que no siempre suponen la creación de nuevas alternativas o nuevas formas de combatir las violencias del patriarcado. La amenaza de la contrarreforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, mal llamada Ley del Aborto con todo lo que ello implica, ha desestabilizado el devenir sociopolítico e ideológico de los feminismos a nivel estatal, poniendo en el centro un feminismo más liberal y esencialista, propio de los años 60.

La falta de perspectiva macro a nivel histórico e internacionalista, ha dado lugar a que fenómenos mediáticos y occidentales, como Femen, monopolizasen gran parte de los espacios y dinámicas feministas. En este sentido, se invisibilizan grupos y acciones artístico-performativas que siempre han existido y que nunca han acaparado tanta atención dentro de los feminismos. Es curioso como precisamente este tipo de iniciativas son aquellas que se han tejido entorno a los movimientos anticapitalistas y, en la mayoría de las ocasiones, de forma local.

Ciertas dinámicas actuales giran en torno al epicentro de Madrid, homogeneizando agendas diversas y locales, en aras de una unidad de acción mal entendida, lo que ubica en contextos ultraperiféricos proyectos emancipatorios y feministas, que se han venido articulando desde la frontera del régimen español, como por ejemplo los casos del feminismo vasco, catalán, gallego o andaluz. Además, diferentes voces han puesto el acento en que se corre el riesgo de una deriva estatalista, cisexista, monosexista, adultocéntrica y clasista.

Este proceso no constructivista favorece la dispersión en pequeños frentes identitarios, inconexos, no vertebrados por el apoyo mutuo y la solidaridad, por falta de herramientas que han sido monopolizadas y teledirigidas por el movimiento feminista de la Segunda Ola. Esto supone que epistemologías y praxis de la Tercera Ola no interpelen ni interactúen con el contexto actual. Esta falta de dialéctica teórica y práctica, entre unos y otros feminismos, nos lleva a la situación en la que nos encontramos en el Estado español. No se interactúa con los feminismos del Sur Global, no entrando en dinámicas de aprendizaje mutuo y de construcción colectiva. Esta visión eurocéntrica y colonial hace que, en general, no nos reubiquemos en el contexto actual, lo que lleva a no incorporar en nuestros aprendizajes los ecofeminismos, los feminismos comunitarios, los movimientos de mujeres en resistencia hacia los neocolonialismos, los transfeminismos, etc.

La urgencia de lo inmediato y de la respuesta a una agresión múltiple institucional (no sólo en el tema del aborto, si no también en temas clave como la Violencia de Género), ha hecho que las agendas feministas dejen más de lado la construcción de alternativas, el relevo intergeneracional, la comunicación asertiva con otros movimientos, la autocrítica y la deconstrucción de nuestra memoria histórica. Es por ello que debemos volver a mirar hacia delante y generar nuevas construcciones sociopolíticas desde los diferentes feminismos, que converjan en una interseccionalidad real de los sujetos, las epistemologías y las praxis, a través de la solidaridad y de la cooperación. De esta forma, el Feminismo podrá seguir expandiéndose en amplias capas de la población y aglutinando a todos los sectores sociales que padecen las violencias del heterofalopatriarcado.

Heterofalopatriarcado y alosexismo: el espectro asexual como disidencia


Durante el mes de septiembre, hemos dedicado el blog y la página de 12 causas feministas a desmontar la heterosexualidad obligatoria y a dar a conocer las diversidades sexuales. La razón de que el feminismo necesite hacer este ejercicio es porque el patriarcado es heterofalocéntrico, monosexista y monógamo, además de alosexista. 

El sistema sexo/género que sustenta al patriarcado nos dice que machos y hembras deben usar el sexo para la reproducción de la especie. Por eso es heterocentrista, falocentrista y coitocentrista (hombre/mujer, pene/vagina). Pero, además, como necesita que la mujer esté subordinada al hombre, utiliza el amor romántico para crear relaciones monógamas insanas[1]. Todo aquello que se salga de la norma es condenado inmediatamente por el patriarcado. Algunas veces necesita apropiarse de ciertos conceptos o de ciertas luchas y parece que la condena no es tan grande. En este sentido, Glick & Fiske propusieron la teoría del sexismo ambivalente, en el que incluyen dos tipos de sexismo: el sexismo hostil (completamente visible y fácil de etiquetar) y el sexismo benévolo (el que no se ve). Este último, el hermano bueno del sexismo, sería el paradigma de como el patriarcado ha ido evolucionando para hacerse menos visible, más sutil. De ahí que se consientan[2] las relaciones homosexuales y algunas formas de poligamia, pero la bi/pansexualidad[3] y la transexualidad, por poner algún ejemplo, no sean tan fácilmente entendidas y/o visibilizadas. 

Dentro de todo este conglomerado de diversidades en torno a la sexualidad, la identidad, la orientación, la estética, etc., siempre hay una que se nos escapa: la asexualidad. Si tenemos en cuenta que el patriarcado está encaminado hacia la reproducción, entenderemos el porqué de esta exclusión. La asexualidad es completamente incompatible con el patriarcado. Desde que nacemos se nos asume como personas sexuales, cuya vida está encaminada a encontrar una pareja romántica y tener descendencia. Las personas asexuales sufren desde la infancia cierta presión social por no ser capaces de sentir atracción sexual hacia otras personas. Preguntas como “¿aún no tienes pareja?”[4] o “¿te gusta alguna persona?”[5], son recurrentes durante la adolescencia y la juventud. Robin (quien se identifica como Ian en las redes sociales y regenta un blog en inglés sobre asexualidad y género[6]) dice “Me costó mucho empezar a identificarme con la comunidad asexual precisamente porque yo sentía que había de ser normal, por lo que eso incluía sentir atracción sexual (sea hacia cualquier género). Una vez entendí que el sexo no es importante para mí y no es obligatorio, pude empezar a sentir que en realidad podría ser asexual” Claro que algunas personas asexuales sí que sienten atracción romántica, en cuyo caso el reto está en que la otra persona entienda que para ellas el sexo es algo completamente secundario. 

Porque si hay algo que caracteriza a esta sociedad patriarcal y capitalista de hoy en día es la hipersexualización. Moisés Catalán, psicólogo y blogger de El Príncipe Lila, escribe: “Solo hay que ver el hecho de que, dentro de la orientación sexual, se incluye la orientación romántica. Amor y sexo van unidos, y es extraño cuando se explica que ciertas personas pueden enamorarse, pero que no les interesa el sexo. Es algo que no se entiende en una sociedad que, para vender coches, casas y hasta un estilo de vida, remite al sexo.” 


Todo está orientado al sexo. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos recibimos múltiples mensajes con el mismo fin: sexualizar nuestras vidas. Azul, una mujer argentina de 24 años, demisexual, me contaba “Creo que la sociedad ha hecho de la sexualidad otro objeto de consumo. Se vende sexo, se compra sexo, se promociona sexo. Puedes comprarte un perfume, pero seguramente te promocionaron sexo en la publicidad. Así mismo el éxito y/o felicidad suele medirse en qué tan activo sexualmente es o no una persona o qué tan deseable sexualmente es. Esto contribuye a construir una sociedad en donde el sexo es otro artículo de lujo que hay que conseguir y explotar a toda costa, aunque no te sientas cómodo con la idea. Es un juego perverso, porque al mismo tiempo el sexo es el gran tabú, por lo que debes vivir tu sexualidad como la sociedad indica, una sexualidad prefabricada para deleite de la sociedad capitalista y heterosexista, todo lo demás queda catalogado como lo anormal.”; en el mismo sentido Mónica de 21 años dice: “no hay ni un sólo día que me sienta avergonzada o forzada a mentir por mi asexualidad, con gente con la que no tengo suficiente confianza, reirme de bromas sobre sexo o afirmar que un tío está cañón.” Sexualización que, además, nos cosifica como mujeres (somos el objeto de deseo) y nos ata a un canon concreto en el que tanto el cuerpo de la mujer como el del hombre tienen que encajar[7]. 

Desde que concebí este artículo, mi objetivo era demostrar que visibilizando la asexualidad, podemos empezar a desarmar al patriarcado y al capitalismo desde la deconstrucción de la sexualidad como una necesidad humana de primera clase. Si entendemos que hay personas que no necesitan practicar sexo para sentirse completas, o que simplemente viven su sexualidad desde perspectivas muy diferentes a las nuestras, que no sienten atracción sexual o que, si la sienten, lo hacen o lo expresan desde la diversidad[8], estamos entendiendo que la sexualidad no es un producto que se pueda comprar y vender en lotes iguales, ni tampoco es un bien de primera necesidad como la alimentación o la sanidad. Las personas sexuales tienen derecho a ser, sentirse y expresarse como tales, igual que las personas asexuales tienen derecho a no sentirse incomodadas por la sociedad. Normalizar la asexualidad, visibilizarla, ayudaría a que el patriarcado y el capitalismo no utilizaran el sexo como un producto de mercado, como una forma más de constreñir a las mujeres, o como una manera de apropiarse de las sexualidades disidentes.

Me quedo con tres ideas: La primera es de Azul “Hay que luchar por la visibilidad. Creo que es lo que hoy se necesita, estoy segura que como yo hay muchas personas que desconocen quienes son, que piensan que están mal o que no encajan. Reconocernos, saber quiénes somos es fundamental para definirnos y aceptarnos.”; la segunda es que debemos “quitarle importancia a las etiquetas (tanto autoimpuestas como impuestas por la sociedad), romper con la lógica del repudio, reconocer que los sistemas dicotómicos no son aplicables a la sexualidad y que no solo un camino es el correcto”[9]; y la tercera es la necesidad de un cambio que no “sea individual, sino buscando la manera de ser visibles, crear comunidades y que esas comunidades no sean endogámicas, aisladas del mundo, creyendo que su participacion o aislamiento no tiene ningún efecto en la sociedad, porque siempre se tiene.”[10]. A partir de ahí, sigamos trabajando por una sociedad más justa e igualitaria, donde todas las personas tengan cabida y se respeten sus derechos (tanto los individuales como los colectivos). 

Para saber más sobre asexualidad: http://www.asexuality.org/sp/ (en español) 

PD. Gracias a todas las personas que me guiaron en este tema, las que me ayudaron a difundir la búsqueda de personas asexuales con quienes poder hablar, a los y las expertas en diversidad afectivo-sexual y activistas a quienes tuve el placer de entrevistar y conocer (aunque fuera de una manera tan virtual), y a quienes respondieron con paciencia a mis preguntas.

Artículo publicado en el blog 12 causas feministas, como parte de mi voluntariado digital

Referencias:

[1]     Y con ello no estoy diciendo en absoluto que todas las relaciones monógamas sean insanas, ni que todas las relaciones polígamas sean sanas.
[2]     Siempre de una manera paternalista. Sigue habiendo LGTBfobia, pero es mucho más sutil.
[3]     Es curioso como las orientaciones no monosexuales son invisibilizadas. Se acepta la homosexualidad, sobre todo la masculina, pero la bisexualidad intenta esconderse bajo cualquier precio.
[4]     Suelen ser ¿aún no tiene novio?, si eres una mujer, y ¿aún no tienes novia?, si eres hombre.
[5]     Como en el caso anterior, la pregunta se hará en masculino si eres mujer y en femenino si eres hombre.
[7]     Para saber más sobre la hipersexualización de la sociedad y la encrucijada en la que se encuentran las mujeres, recomendable leer el libro Muñecas vivientes, de Natasha Walter.
[8]     Charlie, de 20 años, Argentina, se presentó como: “Soy Lithsexual/akoisexual (un tipo de grisexual) por que siento atracción sexual de forma esporádica cuando no es reciproca o sin importar si lo es o no. También soy arromántico panafectivo porque no siento atracción romántica hacia ningún género/ nadie ni me puedo enamorar, pero siento atracción afectiva y me puedo arrobar con personas de todos los géneros. Por último me identifico como skoliosensual, por sentir atracción erótico-sensorial (no sexual) hacia personas no-binarias y biestético por sentir atracción estética hacia personas binarias.”
[9]     Moisés Catalán.
[10]   Miguel, blogger de Golfxs con principios.

12 oct. 2014

Coeducación (I Parte): Brevísima perspectiva histórica

En 1792, Mary Wollstonecraft publica Vindicación de los derechos de las mujeres como contrapartida a la obra de Rousseau: Emilio (en concreto al 5º capítulo, en el que el filósofo propone un modelo educativo para la mujer, conocido como Sofía). Era la época de la Revolución Francesa, todas las personas -incluídas las mujeres- soñaban con un gran cambio que introdujera reformas fundamentales en el tema de los Derechos Humanos. Y así pudo ser, de no ser porque se olvidaron de que las mujeres también eran parte de la ciudadanía y tenían derecho a tener derechos (valga la redundancia). Un año antes, Olympe de Gouges (Marie Gouze) escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Ambas obras son consideradas hoy en día como los fundamentos del nacimiento del feminismo moderno, aún cuando existen obras anteriores que profundizan en la misma idea, como por ejemplo De los dos sexos, Discursos físico y moral donde se ve la importancia de deshacer los prejuicios y De la educación de las damas, de François Poullain de la Barre, publicadas en 1673 y 1674, respectivamente.

Tras esas publicaciones, en el Estado español tendrán que esperar 100 años para que se haga una ley que permita a las mujeres acceder a la universidad. Previamente había habido algunas pioneras que se habían matriculado, debido a una laguna legislativa existente. Es el 8 de marzo de 1910, con Emilia Pardo Bazán como Consejera de Intrucción Pública, la fecha en la que se autoriza, real orden mediante, al acceso igualitario de hombres y mujeres a la Enseñanza Superior. En septiembre de ese mismo año, las mujeres también podrán presentarse por oposición a la enseñanza en institutos y universidades, así como trabajar en bibliotecas y archivos. 

Unos meses más tarde, el 25 de febrero de 1911, se permitió que niños y niñas estudiaran juntas en la misma clase, siempre que el pueblo estuviera a favor. Durante la Segunda República, el sistema mixto se fue implantando, aunque nunca se realizó por completo y la llegada del franquismo fue un duro golpe que acabó con los sueños y las esperanzas de las mujeres y los hombres que luchaban por la igualdad en el aula.

No será hasta 1970, con la Ley General de Educación, cuando se establezca la educación mixta, siempre con ciertos matices como el hecho de que los programas educativos serán diferenciados según el sexo. En 1985, con la Ley Orgánica reguladora del Derecho a la Educación (LODE), se establecerá este mismo sistema también en los colegios privados.

Aunque ya en 1978 la Constitución Española reconoce iguales derechos para hombres y mujeres, se deberá esperar hasta 1990, año en el que se publica la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), para ver una transformación real en materia educación inclusiva, respecto a leyes y discursos anteriores. Según esta ley "la educación puede y debe convertirse en un elemento decisivo para la superación de los estereotipos sociales asimilados a la diferenciación por sexos, empezando por la propia construcción y uso del lenguaje". Acostumbradas como estábamos al régimen franquista, esta norma supuso un gran avance, pero no cumple con todos los objetivos que deberían de atribuírsele a la coeducación.

Tras el intento en 2002 del gobierno de Jose María Aznar de aplicar una nueva ley educativa (la Ley Orgánica de Calidad de la Educación, LOCE), en el 2006 se establece la Ley Orgánica de Educación (LOE). Esta nueva norma fomenta la educación inclusiva y la coeducación, ya que entre los fines de la educación destaca: "el pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades afectivas del alumnado, la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres, el reconocimientos de la diversidad afectivo-sexual, así como la valoración crítica de las desigualdades, que permita superar los comportamientos sexistas. Se asume así en su integridad el contenido de lo expresado en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”.

En el 2013, el gobierno de Rajoy publicó una nueva ley, la Ley de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que ataca los principios de la coeducación con valores moralistas y conservadores, que hacen peligrar los logros obtenidos hasta ahora, y corresponde a una marcha hacia atrás en cuanto a la calidad de la enseñanza y a la igualdad. Un ejemplo de ello es la posibilidad de que los centros de enseñanza no mixtos puedan acceder a la financiación pública, convirtiéndose en centros concertados.

LEYES:
Ley Moyano de Intrucción Pública 1857
Ley General de Educación 1990
Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo 1990
Ley Orgánica de Calidad de la Educación 2002
Ley Orgánica de Educación 2006
Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa 2013